domingo, 6 de febrero de 2011

Cosas del Perù 16

Hoy es un buen día para la gente de la Tortuga, hoy es un buen día para mí.
La asociación "Voluntarios de Caja Mediterráneo" somos un grupos de empleados de la CAM que decidimos juntarnos para nutrir de voluntarios y fondos, proyectos propios y ajenos. Proyectos medioambientales y solidarios tanto en España como en países en vías de desarrollo.
En un principio mi estancia en Perú se limitaba a dos meses pero en la Tortuga conocí a Chiquirato, a Vanesa, a Keren, a Jimena...
Una semana antes de tener que volar a España me puse en contacto con mis compañeros de la asociación y les solicite ampliar el plazo de mi voluntariado dos meses más.
Si yo me tiraba al rio ellos también, en 4 días hicieron las gestiones con la CAM, contestaron afirmativamente, y sorpresa, estaban buscando fondos para enviar a la Tortuga.
Ayer recibí la buena noticia, los fondos vuelan hacia Perú. "Voluntarios de Caja Mediterráneo" ha aprobado una ayuda económica para financiar pequeños proyectos en la Tortuga. Con ellos podremos empezar la organización de la gestión de la basura, dotar de material escolar a la Ludoteca y seguro que nos da para algún pequeño milagro.
Pero con ello no solo llegan materiales a la Tortuga, con ellos llega la aprobación, el cariño y el apoyo de mi gente.
Me llega vuestro calor y me da fuerzas y ánimos para continuar intentando que algunas cosas sucedan.
Gracias a todos por estar aquí a mi lado.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Cosas del Perú 15

El camión del agua no viene desde hace seis días. Me asomo a una ventana, que parece no haber conocido jamás un trapo húmedo, a ver si lo veo venir, nada.
Miro a Arturo tejer la costura eterna de su red. Arturo, pescador de la Tortuga, delgado, "morenasaso" como dicen aquí, siempre con su eterna sonrisa y sus ojos tristes. Padre de 3 ó 4 "churres" o de 5 ó 6, quien sabe, yo nunca tengo muy claro de quien es quien, hay niños por todas partes.
Salgo a preguntarle por el camión aunque ya se la respuesta; "hoy viene". Hace cuatro días que no sale a pescar, el mar está "bravo" y en su enojo arranca de la mesa las esperanzas de mucha gente. Me siento a su lado a conversar con él, mientras hablamos me quedo naufrago en sus manos llenas de horas de sedal y espera, está intentando hacer una costura con dos cabos de tres cordones.
- Esta siempre me cuesta.- me dice, y me enseña otra costura mal hecha.
- ¿Sabes hacerlo?.- pregunta.
A Arturo sólo le falta un detalle, quiere ahorrar tanto cabo que es imposible hacerla bien. Le enseño un truco que aprendí en la escuela. Sus ojos pacíficos se detienen en los míos y sonreímos, y me lo agradece y yo se lo agradezco. Y por unas horas sólo existe conversación y costuras.
Con la boca seca y los dedos doloridos me despido y camino sin rumbo por los alrededores de la tortuga. Un niño me sigue de lejos y me siento a esperarlo, se detiene. Me quedo como mirando al mar y de reojo veo como se va acercando y como parece que le da vergüenza empleo mi arma secreta. Saco mi libreta y me pongo a dibujar. En dos minutos lo tengo a mi lado.
Jorge tiene 14 años, habla poco y siente mucho. Su padre está en la pesca y no volverá en dos semanas así que él cuida de su madre y sus dos hermanos pequeños, quiere ser doctor.
Su hermana Alma se fue, una noche le confesó que se iba a Lima y hace seis meses que no sabe nada de ella. Le pregunto si la echa de menos y su "SI" es lo más profundo y claro que sale de su boca. Las últimas luces del día despiden las lágrimas de sus mejillas y las olas se calman lo justo para que pueda oír su pregunta, ¿Tú crees que volverá?
Ahora, días después, que el Pacífico está menos bravo, Arturo regresa del mar sin suerte, sin pescado y la última combi llega a la Tortuga y Alma no viene en ella.

martes, 1 de febrero de 2011

“VANESSA Y LA TORTUGA” SE ALZA CON EL PREMIO EN EL FESTIVAL DE CINE DE CASTILLA LA MANCHA

Aquí os copio una noticia que enlazan España y La Tortuga.


"Durante la semana del 24 al 29 de enero de 2011 se ha celebrado en Ciudad Real la segunda edición del Festival de Cine de Castilla-La Mancha con un amplio palmarés entre los cineastas de la región. A pesar de la juventud de este certamen, se pudo comprobar en sus distintas proyecciones y en la gala de clausura el marcado interés que ha despertado en participantes, público, instituciones y patrocinadores.

El grupo de aficionados al cine conquense formado por Vicente Abán Abril, Antonio García Rolanía y Juan José Pérez Martínez, ha obtenido el premio a la mejor obra de la UCLM por su cortometraje “Vanessa y La Tortuga”, consiguiendo además un puesto de finalista en la categoría a mejor documental.

Este reportaje fue filmado en el verano de 2009 en el ámbito de actuación de la ONG CANAT y su programa “Manitos Creciendo”,  en La Tortuga, una pequeña localidad de pescadores artesanales de la costa de Piura (Perú), ubicada en el desierto de Sechura limitando con el Océano Pacífico. Muestra la historia de Vanessa, un ejemplo más de las consecuencias que tiene en la población infantil, las precarias condiciones económicas del país, los patrones culturales y la falta de oportunidades.

A sus 14 años, los ojos de Vanessa poseen el brillo de la ilusión, de la esperanza imperecedera y de la seriedad de la irremediable madurez sobrevenida.

Ser una mujer en La Tortuga, donde la extrema pobreza resurge cada nuevo amanecer, supone elegir entre una dicotomía que enfrenta a la supervivencia y a la ética del trabajo infantil.

Mientras perduran los sueños de la mayoría de los niños, el de Vanessa vuelve a interrumpirse otro día más, porque tiene que portear agua, recoger leña, transportarla sobre su cabeza, y cocinar el pescado que su padre haya aportado a su familia para evitar que la desnutrición y la enfermedad no gane terreno a la sombra que se cierne sobre ella, como esos buitres que merodean continuamente en el cielo gris de La Tortuga.

El cortometraje ha sido dirigido por Vicente Abán Abril y Juan José Pérez Martínez, con guión de Antonio García Rolanía y cuenta con la colaboración de Montse Hernández Huélamo, Óscar Saiz Cano y Carlos Fernández Moreno. Es la segunda ocasión en la que consiguen el premio en este festival, ya que, en la primera edición se alzaron con el premio por el documental “Existencia: crónica de un pueblo en el exilio” que narra la situación de abandono de la población saharaui.

La Delegación Provincial de Educación de Cuenca ha mostrado su interés por la situación de Vanessa y de otros niños que comparten esta realidad. Tiene en proyecto la difusión en los centros educativos de este material audiovisual, que va acompañado de una guía didáctica de Verónica Real, para realizar un trabajo de sensibilización y acercamiento a esta problemática con el alumnado.

Los premiados en este segundo Festival de Cine fueron “Esperando Septiembre” de Tina Olivares como mejor largometraje regional, “55 metros cuadrados” de Pablo Martín en la categoría de mejor cortometraje y  el mejor documental fue compartido por “La Mirada Primigenia” de José Antonio Cepeda y “Vuelo a Shangri-la” de Jorge Moreno. El premio al mejor director revelación recayó en Rodrigo Atiénzar por su obra “Por Gloria Divina”, el mejor guión a la comedia social “El Resalto” de Hugo de la Riva, el premio a la interpretación para Natalia Erice y la Mejor producción para “La Última Erección” de Luismi Rodríguez y José María Peco.

Una vez finalizada la entrega de galardones, el Comité Organizador, el jurado del festival y las autoridades presentes despidieron la segunda edición con ilusión y con la voluntad de que el Festival de Cine de Castilla-La Mancha siga promocionando nuevos valores y la industria cinematográfica de la región."


jueves, 27 de enero de 2011

Cosas del Perú 14


Poco a poco me voy adaptando a la Tortuga, ya he recorrido todas sus calles aunque esto tampoco es ninguna proeza. Voy a ver si consigo escribir dejando a un lado el corazón y os explico un poco como veo yo todo esto para que os hagáis una idea.

La Tortuga es un pueblo a orillas del Pacifico, para llegar a él hay que recorrer un camino de herradura de 25 kilómetros. Aquí todo el mundo vive de la pesca, frente a sus costas se mezclan la corriente fría de Humboldt y la calida de el Niño. La mezcla de estas aportan a las costas del norte de Perú cantidad de nutrientes y la convierten en una zona rica en pesca.

Tenemos un clima propio del desierto de Sechura, seco y ventoso con muy pocas precipitaciones. Algunos años, entre enero y marzo, se produce el fenómeno de "el Niño". Al parecer la corriente cálida gana a la fría y el agua del mar se calienta, desaparece la pesca y aumenta la evaporación originando intensas lluvias que acaban inundando el norte de Perú y arrasando puentes, carreteras y pueblos enteros. Como le ocurrió a la Tortuga en 1.983 que no dejó de llover en 6 meses, se quedaron incomunicados y tenían que ir por alimentos a unas 8 horas de navegación.

Cuando ocurre el fenómeno de el Niño son tiempos difíciles para todos pues además de disminuir notablemente la pesca, la lluvia acaba con las cosechas.

Dicen los mayores del pueblo que este año no habrá "Niño" así que por ahí tranquilo.

Perú está dividido en 25 Departamentos, uno de ellos es el de Piura que a su vez se divide en 8 provincias. Dos de ellas, la de Paita y la de Sechura se disputan la autoridad de la Tortuga con el resultado de que nadie hace casi nada por este pueblo.

La Tortuga depende políticamente de Vice pero la comunicación por camino esta cortada por las dunas y al estar Paita más cerca, es de allí de donde vienen la mayoría de servicios, como el agua potable que se distribuye en camiones cisterna.

Dos amenazas que se ciernen sobre la Tortuga son que una compañía americana ha encontrado Gas cerca de aquí y que los arrastreros japoneses han reducido notablemente los recursos pesqueros de la zona. La pesca artesanal de la Tortuga es en economía de subsistencia y cualquier desequilibrio se refleja rápidamente en la malnutrición y deterioro de las condiciones de vida de sus pobladores.

A diferencia de lo que pasa en los asentamientos de Piura, aquí las familias permanecen unidas y son extraños los casos de separación matrimonial. Es casi imposible que un hombre o una mujer puedan sobrevivir aquí por separado. Ellos pescan y ellas hacen todo lo demás, como no.

En un país que ocupa el puesto 78 en el índice de Desarrollo Humano, en el que el 30% de su población vive por debajo del Umbral de Pobreza, (unos 2 dólares al día), un pueblo pobre es verdaderamente pobre. Y los pueblos vecinos tampoco están para echar una mano. En la Tortuga reina la economía de subsistencia y sus habitantes soportan unas condiciones de vida muy precarias. La desnutrición alcanza al 48% de la población por la falta de alimentos y una dieta repetitiva a base de arroz y pescado.

Con unas condiciones de higiene muy malas, la falta de letrinas y de gestión de las basuras. Con la reutilización del agua potable y una total carencia de cultura higiénico preventiva, las enfermedades disparan la mortalidad infantil hasta el 20%. Las más comunes son las diarreas, dérmicas, respiratorias, parásitos y urinarias.

Si a todo esto añadimos la baja escolarización... ¿Quien va a ser capaz de reclamar sus derechos?

Pues a mi me parece que van a tener que ser ellos, de alguna manera tendrán que organizarse pero la cosa no es fácil.

Me cuenta José Mercedes, se llama así un señor mayor, que la tortuga era un pueblo pacifico y bueno para vivir, pero que todo ha cambiado.

No puedo explicaros que pasa exactamente, vengo de un mundo distinto y necesito tiempo para entender la forma de pensar de mis vecinos. Si desde la puerta de casa miro al mar, hacia mi derecha vive una familia con todos los hijos sin escolarizar. De vez en cuando uno de ellos desaparece unos días, se queda en casa escondido hasta que se curan los moratones que conllevan su educación. Una de las tareas que me he impuesto es ganarme la confianza del padre y creo que me va a tocar irme a pescar con él.

Si desde la puerta de casa miro al mar, hacia mi izquierda vive Luisa, madre de dos hijos. Cuando tuvo el segundo estuvo a punto de morir y le dijeron que era muy peligroso volverse a quedar embarazada. Está de 4 meses y no quiere ir al médico. Ya veremos que se puede hacer.

La falta de alternativas hace que muchos jóvenes empiecen a beber y se les puede ver borrachos a cualquier hora del día. Forman pequeñas pandillas a las que la gente ya empieza a tener miedo. Ya he tenido una charla con alguno de ellos, digamos que tienen curiosidad por conocer al Gringo.

Hay un tema bastante delicado. José Mercedes me ha contado que hay una casa que preparan comida pero que los fines de semana traen a unas 10 niñas de entre 13 y 16 años y que van muchos hombres hasta muy tarde. Y hasta aquí puedo poner...

Un día me baje a la playa a ver anochecer con uno de los chicos que suele beber mucho. Lin, que así se llama me contó que está enamorado, habamos de Dios, de la vida, de la muerte, de chicas, de peces, de barcos, en fin de todo. Me llamó la atención una cosa, me pregunto si cobraba por estar aquí. Ellos creen que hago fotos para luego pedir dinero para los pobres y quedármelo. Creo que ha pasado algún sinvergüenza por aquí antes que yo.

Bueno, pues este es un poco el panorama que me encuentro a la semana de estar aquí. El trabajo es muy lento y delicado. Hay que ir ganándose la confianza de la gente, no hacia mi, hacia la ONG, y que con el tiempo valoren la educación de sus hijos, el cuidado del medio ambiente, el asociacionismo. Y que unidos reclamen sus derechos de Peruanos, de Seres Humanos.

martes, 25 de enero de 2011

Cosas del Perù 13

Me descubro solo en la Tortuga y me asaltan los miedos.
Miedo a que le pase algo malo a mi gente, miedo a que cambien las cosas en mi trabajo.
Miedo a las enfermedades.

Miedo a la oscuridad de la Tortuga, al silencio de la Tortuga, a la sinrazón de la Tortuga, a confundir la realidad, a no ser comprendido, a hacerlo mal.

Miedo al éxito y al fracaso, a la indiferencia, a acostumbrarme, a que no sirva de nada.

Uno a uno barajo mis miedos y los pongo aleatoriamente sobre la mesa. Vistos desde fuera parecen distintos y me tienta buscar una respuesta diferente para cada uno.

Uno a uno barajo mis miedos y uno a uno los voy desnudando, los miro de frente y se les cae el disfraz. Ya no son tan diferentes, todos están plantados en el irreal sentimiento de que vamos a vivir eternamente.

Quizá sea este sentimiento el que nos hace acaparar bienes materiales, el que nos impide vivir el momento. Puede que el miedo al futuro nos impida ser mas solidarios, mas humanos.

Quizá sea este sentimiento el que nos impide disfrutar de una vida  que prácticamente ya se nos termina desde el día que nacemos.

Quizá todos podemos hacer algo para cambiar las cosas, puede que tengamos que empezar por no tener miedo a vivir.

Me pregunto "¿Cuantas veces piensas vivir?"
Y me respondo sincero, "Solo una"
Y me quedo con el incandescente presente y dejo mis miedos para otra ocasión.

Me voy a dar una vuelta por playa

viernes, 21 de enero de 2011

Cosas del Perú 12

Los granos de arena se persiguen sin rumbo fijo a lo largo de la playa. Las olas baten rítmicamente la orilla mientras el naranja del ocaso lo va inundando todo. Los pelícanos en formación rozan el agua evitando las olas en busca de sus dormideros.

La cara al viento, los pies en la arena, los ojos fijos en ese sol que se oculta en el Pacífico.

Los botes de pesca descansan, los hombres descansan, la vida descansa. Mirando al mar sólo hay belleza y paz.

Esto es la Tortuga.

Apurados los últimos rayos le doy la espalda al mar y encaro la cuesta que lleva al pueblo.

En un minuto todo ha cambiado, el naranja se vuelve gris, la brisa marina se oculta tras un fuerte olor a basura, el mar azul se pierde en un mosaico multicolor de bolsas de plástico batidas por el viento del desierto.

Esto también es la Tortuga.

Un pequeño pueblo sobrevive a orillas del Pacífico. Sin alcantarillado, sin agua corriente, casi sin futuro, el tiempo pasa por sus calles sin que aparentemente nadie haga nada para cambiar un presente que sin duda conduce a un doloroso futuro.

Convertidos en hombres a los 6 años empujan sus botes de pesca contra el océano. Convertidas en mujeres venden pescado en alejadas aldeas, cargan el agua, cortan la leña.

Por donde mires hay gente haciendo sus necesidades al aire libre, por donde mires hay basura. Pies descalzos andando sobre vidrios rotos.

Los profesores de su única escuela muchos días no van a trabajar desmotivados por la falta de asistencia de sus alumnos. Y sin prisa el analfabetismo devora otra generación de pescadores.

Mi tiempo en Perú se acaba y vuelvo la mirada al horizonte, al pueblo, al presente, al futuro.

“¿Quién te crees que eres? ¿Qué vas a poder hacer tú?

Seguramente poco, pero tengo que intentarlo.

Escribo a la Asociación de Voluntarios CAM y les pido que amplíen mi periodo de voluntariado, hablo con mis marineros, con mi hijo. Que ganas tengo de verlo.

Hablo con Gaby y le propongo quedarme en la Tortuga e iniciar el proyecto que lleva tiempo rondándole en la cabeza.

Y como se suceden las olas, se persiguen las causas y yo no quiero evitarlas.
Me quedo en Perú dos meses más.

Gracias a todos.